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Ciclo 14·8 clips

Eyaculación Precoz Causas, Consecuencias Y Tratamiento

Clip №1. Eyaculación precoz: uno de los problemas sexuales masculinos más frecuentes.

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Clip 14.1

Eyaculación precoz: uno de los problemas sexuales masculinos más frecuentes.

La eyaculación precoz es uno de los problemas sexuales más frecuentes en los hombres.

Pero ¿qué significa «precoz»? ¿Con respecto a qué tiempo y a qué necesidades?

Para la armonía sexual de la pareja es fundamental la satisfacción de ambos miembros. Por eso importa no solo cuánto dura el acto sexual, sino también hasta qué punto el hombre es capaz de controlar la eyaculación y tener en cuenta las necesidades de su pareja.

En el diagnóstico médico existen referencias temporales. La eyaculación precoz de toda la vida, o primaria, se caracteriza por la eyaculación antes de la penetración vaginal o aproximadamente durante el primer minuto posterior a ella, desde los primeros contactos sexuales. En la forma adquirida se produce una reducción notable de la duración que antes era habitual, a menudo hasta tres minutos o menos.

Sin embargo, el tiempo se valora junto con el control insuficiente de la eyaculación y las dificultades sexuales y psicológicas que aparecen.

A menudo se mencionan entre cinco y siete minutos como referencia estadística aproximada del tiempo desde la penetración hasta la eyaculación masculina. Pero no es un mínimo obligatorio ni un tiempo universal necesario para que una mujer alcance el orgasmo.

A una mujer le bastan unos minutos de estimulación adecuada; otra necesita mucho más tiempo. Importan la excitación previa, el tipo de caricias, la estimulación del clítoris y la interacción entre los miembros de la pareja.

Las expectativas sexuales dependen también del contexto cultural y social.

En el esquema de autor que propongo pueden considerarse distintas tareas: satisfacer a una pareja femenina, a varias parejas femeninas o mantener un contacto sexual prolongado en una práctica ritual.

De ahí surgen referencias orientativas: entre quince y veinte minutos para un escenario con varias parejas femeninas; entre quince y veinticinco minutos como ejemplo de una mayor exigencia de control de la eyaculación en una situación de relación por encargo. Esto ilustra expectativas diferentes, no normas generales confirmadas de la poligamia o los servicios de acompañantes. Ninguna duración garantiza por sí sola el orgasmo de la pareja.

En determinadas prácticas tántricas contemporáneas se describe un contacto sexual de unos cuarenta minutos. En este contexto, la intimidad prolongada puede tener el significado simbólico de la unión de los principios masculino y femenino. Esta unión puede compararse de forma figurada con el andrógino platónico. Las ideas sobre el movimiento de la energía pertenecen a la interpretación espiritual.

Para mi concepto de autor, este es un ejemplo cultural de una interacción sexual muy prolongada. Lo utilizo como ilustración al explicar la referencia terapéutica elegida en la clínica «Liga»: entre veinte y cuarenta minutos de erección suficiente.

Al mismo tiempo, el tiempo hasta la eyaculación y la duración de la erección terapéutica son indicadores diferentes. El ejemplo cultural, por sí solo, no determina una norma fisiológica ni un límite de seguridad. Cuarenta minutos es el límite superior del intervalo de trabajo que he elegido, no un límite universal de las capacidades sexuales.

Pero volvamos a la pareja habitual.

La insuficiente educación sexual y la atención centrada únicamente en la propia satisfacción pueden llevar a que el hombre no intente desarrollar el control de la eyaculación ni advierta la insatisfacción de su pareja.

Este es uno de los escenarios de comportamiento que considero, no una explicación de todos los casos de eyaculación precoz primaria.

La pareja puede no expresar quejas por miedo al conflicto o a perder la relación. A veces influyen las circunstancias sociales o económicas. También puede haber simulación del orgasmo, que crea en el hombre la impresión de que ambos están satisfechos. Pero conservar la relación y tener armonía sexual no son lo mismo.

Más adelante aparece una pareja de referencia: una mujer cuya valoración es especialmente importante para el hombre. Ella habla abiertamente de su insatisfacción y el hombre acude por primera vez al médico, aunque la duración habitual del acto sexual puede no haber cambiado durante muchos años.

Por eso, la aparición tardía de las quejas no significa necesariamente que el problema haya surgido tarde. Pero una duración de tres o cuatro minutos tampoco demuestra por sí sola la existencia de eyaculación precoz primaria.

Aquí es fundamental distinguir dos historias: el acto sexual era breve desde el comienzo de la vida sexual, o su duración se redujo después de un período de control satisfactorio.

Si desde el principio la duración era de uno a tres minutos y resultaba insuficiente para esa pareja concreta, hay que valorar no solo el control eyaculatorio, sino también la educación sexual del hombre y su atención a las necesidades de su pareja.

En mi concepto clínico, una actitud egocéntrica y la falta de habilidades de control pueden contribuir a consolidar este escenario sexual. Sin embargo, la eyaculación precoz primaria no se reduce únicamente a estos factores.

En la clínica «Liga» valoramos el tiempo, el control de la eyaculación, la historia de la vida sexual y las necesidades de ambos miembros de la pareja.

Nuestra tarea es detectar la alteración existente y ayudar a la pareja a alcanzar la armonía sexual.

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Clip 14.2

Eyaculación precoz secundaria: ¿por qué se reduce la duración habitual del acto sexual?

La eyaculación precoz secundaria, o adquirida, aparece después de un período de función eyaculatoria satisfactoria.

El hombre cuenta que antes podía controlar la eyaculación durante diez o quince minutos, pero ahora ocurre a los tres o cuatro minutos, o incluso antes.

Importan no solo el nuevo tiempo, sino también la magnitud del cambio, la disminución del control y las consecuencias para la vida sexual.

En mi práctica clínica presto especial atención a dos escenarios. No abarcan todas las causas posibles.

El primero es un cambio repentino acompañado de malestar pélvico y síntomas urinarios.

Algunos pacientes identifican con precisión las circunstancias en las que aparecieron las quejas: por ejemplo, permanecer mucho tiempo en agua fría durante una cacería o pasar una noche fría en la montaña. Después aparecen dolor, sensaciones desagradables, micción frecuente o dolorosa y una reducción de la duración del acto sexual.

Considero esta secuencia una observación clínica importante. Pero la coincidencia con la exposición al frío no demuestra por sí sola la causa de la alteración ni permite diagnosticar automáticamente una cistitis.

Hay que averiguar si existe inflamación, infección, un síndrome de dolor pélvico u otra afección. La relación de la eyaculación precoz adquirida con algunas enfermedades inflamatorias y síndromes de dolor pélvico está descrita en la literatura médica.

El segundo escenario es la aceleración de la eyaculación cuando empeora la calidad de la erección.

La erección depende del funcionamiento coordinado del sistema nervioso, los vasos sanguíneos, los músculos lisos de los cuerpos cavernosos y los músculos del periné.

Durante el desarrollo de la erección, los músculos lisos trabeculares se relajan, los cuerpos cavernosos se llenan de sangre y se limita el drenaje venoso. La contracción de los músculos isquiocavernosos aumenta adicionalmente la presión y refuerza la firmeza del pene. El músculo bulboesponjoso también participa en la función sexual, especialmente en el proceso de eyaculación.

La presión dentro de los cuerpos cavernosos durante una erección completa puede ser de unos cien milímetros de mercurio y, en la fase de máxima rigidez, superar temporalmente la presión arterial sistémica. Es un proceso dinámico, no una carga constante que todos los músculos mencionados mantengan por igual durante el acto sexual.

Si la erección se vuelve menos estable, el hombre puede acelerar el contacto sexual, consciente o inconscientemente, intentando terminar antes de perder la firmeza. La ansiedad por conservar la erección también puede empeorar el control de la eyaculación.

En mi concepto de autor considero también una hipótesis adicional: un cambio en la retroalimentación entre los mecanismos que mantienen la erección y los de la eyaculación puede favorecer una eyaculación más temprana cuando disminuye la reserva funcional del aparato eréctil. Sin embargo, todavía no puede considerarse demostrado el mecanismo concreto de acelerar la eyaculación para reducir la carga muscular.

Según mis observaciones clínicas, en una parte de los hombres circuncidados, el primer motivo de consulta es precisamente la reducción del tiempo hasta la eyaculación. La menor estabilidad de la erección se descubre al realizar una entrevista detallada.

Lo considero una posible particularidad de la presentación de las quejas en mi práctica. Requiere más estudio y no está establecida como una diferencia general entre los hombres con prepucio y los circuncidados.

Cuando la aceleración de la eyaculación está relacionada con la disfunción eréctil, recuperar la calidad de la erección puede mejorar también el control eyaculatorio. Pero esto no ocurre en todos los casos.

Al restablecer la erección buscamos conseguir una firmeza suficiente durante el tiempo necesario para un contacto sexual satisfactorio.

En mi práctica, al ajustar individualmente la terapia intracavernosa, tomo como referencia entre veinte y cuarenta minutos de erección suficiente. Es el intervalo de trabajo que he elegido, no un límite fisiológico universal. El ejemplo tántrico mencionado en el primer vídeo sirve como ilustración cultural de un contacto prolongado, pero las decisiones médicas se toman teniendo en cuenta el estado del paciente y la acción del medicamento.

El sentido de la dosis mínima eficaz es proporcionar el resultado necesario sin prolongar injustificadamente la acción del medicamento. Una erección más larga no significa por sí sola un tratamiento de mayor calidad.

Por eso, ante una reducción adquirida de la duración del acto sexual, averiguamos qué cambió primero: el control de la eyaculación, la calidad de la erección o el estado general del paciente.

Es especialmente revelador el relato de un hombre que antes podía controlar la eyaculación durante siete o diez minutos y después ha visto cómo la duración se reducía de forma persistente a tres minutos.

Según mis observaciones clínicas, este cambio puede ser una manifestación temprana de la disminución de la función eréctil, incluso antes de que el hombre empiece a quejarse de la calidad de la erección.

Por eso considero la aceleración adquirida de la eyaculación un motivo para evaluar específicamente la función eréctil. La reducción del tiempo no establece por sí sola la causa, pero no se puede dejar sin atención un posible comienzo de disfunción eréctil.

Si se detecta una alteración de la erección, hay que tenerla en cuenta al elegir el tratamiento, en lugar de limitarse a intentar retrasar la eyaculación.

En la clínica «Liga» buscamos la causa del cambio y solo después elegimos el tratamiento.

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Clip 14.3

Eyaculación precoz y desarmonía sexual de la pareja.

La duración del acto sexual es uno de los factores de la armonía sexual de la pareja.

Sin embargo, las necesidades sexuales de sus miembros no siempre coinciden.

Para uno, la duración del acto sexual puede ser completamente suficiente, mientras que el otro queda insatisfecho.

Estas diferencias se convierten especialmente a menudo en una fuente de conflictos cuando el hombre alcanza el orgasmo y la eyaculación antes de que la mujer obtenga la satisfacción sexual deseada.

Hay que comprender que el orgasmo femenino depende no solo de la duración del acto sexual, sino también del tipo de estimulación sexual, de la cercanía emocional y de las características individuales de la respuesta sexual.

Lamentablemente, a veces la insatisfacción de la pareja se expresa en forma de críticas, reproches o comparaciones con otros hombres.

Estas reacciones pueden provocar en el hombre un sentimiento de inferioridad, ansiedad y miedo a un nuevo fracaso sexual.

Como resultado, el hombre empieza a controlar en exceso sus reacciones sexuales, lo que puede alterar aún más el desarrollo natural del acto sexual.

Se crea una especie de círculo vicioso: la eyaculación precoz provoca descontento en la pareja, el descontento aumenta la ansiedad del hombre y la ansiedad contribuye a agravar todavía más el problema sexual.

Poco a poco, la insatisfacción sexual puede convertirse en distanciamiento emocional, disminución del deseo sexual e incluso rechazo de la intimidad.

Por eso, al evaluar a un hombre que consulta por eyaculación precoz, hay que tener en cuenta tanto su función sexual individual como las características de la relación de pareja.

Porque la tarea del sexólogo no consiste simplemente en aumentar la duración del acto sexual, sino en contribuir a recuperar una vida sexual plena y armoniosa.

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Clip 14.4

El principal error de los hombres: la automedicación.

Uno de los errores más frecuentes de los hombres que padecen eyaculación precoz es intentar resolver el problema por su cuenta, sin acudir a un sexólogo.

¡A qué no recurren los hombres para aumentar la duración del acto sexual!

Unos recurren al alcohol, esperando que la embriaguez les permita retrasar la eyaculación.

Otros utilizan drogas o toman sin control psicofármacos capaces de retrasar la aparición del orgasmo y la eyaculación.

Algunos experimentan con remedios populares dudosos cuya eficacia y seguridad nadie ha demostrado.

En efecto, determinadas sustancias pueden aumentar temporalmente la duración del acto sexual.

Sin embargo, este efecto no significa en absoluto que se haya eliminado la causa de la eyaculación precoz.

Además, el consumo habitual de alcohol y drogas, y el uso de medicamentos sin control, pueden tener consecuencias graves.

Entre ellas están la disminución del deseo sexual, las alteraciones de la erección, la dependencia de medicamentos y otros trastornos de la salud física y mental.

Es especialmente peligrosa la situación en la que el hombre empieza a asociar gradualmente la posibilidad de mantener una relación sexual satisfactoria con el consumo obligatorio de una determinada sustancia.

Como resultado, al problema sexual inicial puede sumarse uno nuevo: una dependencia psicológica y, a veces, también física.

Sin embargo, en muchos casos la eyaculación precoz puede corregirse mediante métodos médicos modernos.

Pero para elegir el tratamiento correcto primero hay que establecer las características de la alteración y sus posibles causas.

Por eso, el principal consejo para los hombres es sencillo: no experimenten con su propia salud.

Acudan a un especialista que les ayude a encontrar una forma segura y justificada de resolver el problema.

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Clip 14.5

Eyaculación precoz, frenulotomía y sensibilidad del frenillo.

El frenillo del prepucio es una estructura anatómica pequeña, pero funcionalmente importante, situada en la superficie inferior del glande.

Contiene terminaciones nerviosas, participa en la mecánica del movimiento del prepucio y puede desempeñar un papel importante en la formación de las sensaciones sexuales.

En algunos hombres, el frenillo es anatómicamente corto. Durante la erección y el acto sexual puede tirar del glande, provocar incomodidad, dolor y, a veces, pequeños desgarros.

En estos casos, por indicación médica, puede realizarse una frenulotomía: una sección quirúrgica del frenillo destinada a eliminar su tensión patológica.

Según nuestras observaciones clínicas, la tensión excesiva de esta zona sensible también puede favorecer una eyaculación acelerada en algunos hombres.

Por eso, cuando la frenulotomía está indicada para corregir un problema anatómico, comentamos con el paciente un posible efecto positivo adicional: la mejoría del control de la eyaculación y el aumento de la duración del acto sexual.

El objetivo principal de la intervención es eliminar la tensión y las sensaciones desagradables asociadas. Prolongar el acto sexual puede ser un resultado adicional, pero no puede garantizarse a todos los pacientes.

Sin embargo, existe otra práctica: realizar estas operaciones exclusivamente para tratar la eyaculación precoz, en ausencia de indicaciones anatómicas.

Se supone que la modificación quirúrgica del frenillo puede reducir la intensidad de la estimulación sexual y, de este modo, aumentar la duración del acto sexual.

Pero este enfoque plantea serias dudas.

En primer lugar, la eyaculación precoz no siempre está relacionada con una mayor sensibilidad del glande o del frenillo del pene.

En segundo lugar, la intervención quirúrgica no elimina las posibles alteraciones de la regulación central de la eyaculación ni las causas psicológicas del trastorno sexual.

En tercer lugar, toda intervención quirúrgica conlleva determinados riesgos, entre ellos la cicatrización, el dolor y un posible cambio en las características de las sensaciones sexuales.

Además, no hay suficientes pruebas científicas convincentes de la eficacia de la frenulotomía como método independiente de tratamiento de la eyaculación precoz.

Por eso, hay que distinguir una operación realizada por indicaciones anatómicas concretas de una intervención quirúrgica realizada exclusivamente para aumentar la duración del acto sexual.

En la clínica «Liga» seguimos este principio: antes de recomendar una intervención quirúrgica irreversible, hay que establecer la causa del trastorno sexual y valorar las posibilidades del tratamiento conservador.

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Clip 14.6

¿Por qué las pastillas no siempre ayudan?

La medicina moderna dispone de medicamentos capaces de aumentar la duración del acto sexual en hombres con eyaculación precoz.

Sin embargo, el tratamiento farmacológico no proporciona el resultado esperado a todos los hombres.

¿Por qué?

Ante todo, porque la eyaculación precoz puede tener distintos mecanismos de aparición.

Algunos medicamentos actúan sobre los mecanismos centrales de regulación del reflejo eyaculatorio. Entre ellos están los que influyen en el metabolismo de la serotonina en el sistema nervioso central, incluida la dapoxetina, conocida por el nombre comercial de «Priligy».

Es importante comprender que estos medicamentos no reducen de forma selectiva únicamente la sensibilidad del glande. Actúan sobre la regulación central de la eyaculación.

Aunque su eficacia está confirmada por ensayos clínicos, en la clínica «Liga» no hemos obtenido resultados que nos resulten satisfactorios ni siquiera con medicamentos destinados específicamente al tratamiento de la eyaculación precoz. Por eso somos críticos con los intentos de resolver el problema exclusivamente mediante medicamentos sistémicos, sin averiguar sus causas.

Otros medios, como los anestésicos locales, reducen la sensibilidad de los tejidos superficiales del pene y, de este modo, pueden contribuir a retrasar la eyaculación.

En particular, para ello se utiliza lidocaína.

Según nuestras observaciones clínicas, en las condiciones en las que los utilizábamos, el aumento de la duración del acto sexual solía ser de aproximadamente entre un diez y un quince por ciento. Es una observación de nuestra práctica, no una estimación universal de la eficacia de los anestésicos locales.

Sin embargo, también incluimos la prueba con un anestésico local en el proceso diagnóstico.

El paciente puede quejarse únicamente de una eyaculación rápida, sin advertir un problema concomitante de erección. Si el acto sexual es breve, la estabilidad insuficiente de la erección puede pasarle inadvertida.

Por eso, al indicar la prueba, pedimos al paciente que observe no solo el tiempo hasta la eyaculación, sino también la calidad de la erección: la capacidad de mantener una firmeza suficiente del pene durante todo el contacto.

Si, después de aplicar el anestésico local, la eyaculación se retrasa, pero el hombre descubre que no puede mantener la erección, esto se convierte en un motivo para investigar específicamente la función eréctil.

Al mismo tiempo, el resultado de la prueba no demuestra por sí solo una disfunción eréctil. Una reducción excesiva de la sensibilidad también puede dificultar el mantenimiento de la excitación y de la erección. Por eso es necesario valorar el cuadro clínico completo.

Merecen especial atención los casos en los que la eyaculación precoz realmente coexiste con una disfunción eréctil.

En estas situaciones, tratar únicamente el trastorno de la eyaculación puede resultar insuficiente. Si la eyaculación acelerada está relacionada con la inestabilidad de la erección, primero hay que recuperar su calidad. Sobre esa base se valora la necesidad de continuar el tratamiento de la eyaculación precoz.

Precisamente por eso, en nuestra práctica, la prueba con un anestésico local ayuda a prestar atención a una posible alteración del mantenimiento de la erección que el paciente antes no identificaba como una queja independiente.

Además, los medicamentos tienen contraindicaciones y pueden provocar efectos secundarios.

Los anestésicos locales, si se utilizan incorrectamente, pueden reducir en exceso la sensibilidad sexual, empeorar la calidad de las sensaciones y provocar adormecimiento en la pareja.

También hay que comprender otro aspecto: aumentar la duración del acto sexual por efecto de un medicamento no siempre significa eliminar la causa original de la alteración.

Por eso, el tratamiento farmacológico debe seleccionarse de forma individual, teniendo en cuenta la forma de eyaculación precoz, las enfermedades concomitantes, el estado de la función eréctil, las características de la vida sexual y la respuesta del paciente al tratamiento.

En la clínica «Liga» buscamos no solo retrasar la eyaculación, sino restablecer una función sexual plena y una vida sexual satisfactoria para la pareja.

Lo principal es no contraponer el tratamiento farmacológico a otros métodos, sino determinar correctamente su lugar en el tratamiento integral.

Porque el objetivo del sexólogo no es simplemente retrasar la eyaculación, sino ayudar al hombre a recuperar una vida sexual satisfactoria.

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Clip 14.7

Tratamiento integral de la eyaculación precoz.

En la clínica «Liga» elegimos el tratamiento de la eyaculación precoz según la historia de la alteración y la situación de la pareja.

Comenzamos con medios relativamente sencillos y, cuando es necesario, pasamos a enfoques más complejos.

En nuestra práctica, el uso de medicamentos en pastillas no dio los resultados que esperábamos. Por eso estamos decepcionados con los resultados de su utilización y basamos nuestro enfoque en la combinación de otros métodos.

En los pacientes jóvenes que han iniciado recientemente su vida sexual, utilizamos la aplicación local de lidocaína en la zona del frenillo y les enseñamos a aumentar gradualmente el tiempo hasta la eyaculación.

Si un frenillo corto provoca tensión e irritación dolorosa, recomendamos primero su corrección quirúrgica por indicaciones anatómicas. Consideramos la posible prolongación del tiempo hasta la eyaculación un resultado adicional.

El método de entrenamiento se apoya en determinados principios de la técnica sexual tántrica.

El paciente registra la duración del acto sexual y, en el siguiente encuentro, intenta retrasar la eyaculación otros diez o quince segundos. Después vuelve a intentar aumentar un poco el tiempo conseguido.

Así se va adquiriendo gradualmente el control de la excitación. Enseñamos al paciente a cambiar el ritmo, la postura, desviar la atención y utilizar pausas breves. Cronometrar el tiempo también se utiliza como una forma de desviar la atención.

Según nuestras observaciones, la combinación de este entrenamiento con la aplicación local de lidocaína ayuda a una parte de los pacientes jóvenes interesados en mejorar su función sexual.

Son especialmente importantes el deseo del propio hombre de aprender a controlar la eyaculación y su disposición a trabajar en ello de forma constante.

Se necesita otro enfoque para los hombres de aproximadamente entre treinta y cuarenta y cinco años que llevan muchos años presentando una eyaculación rápida. En nuestra interpretación clínica, en estos pacientes se consolida un patrón estable de eyaculación rápida.

Según nuestra experiencia, la lidocaína local, el método de entrenamiento o las pastillas, utilizados por separado, no proporcionan un resultado satisfactorio en estos casos.

A menudo, el hombre acude precisamente en un momento de crisis de pareja: después de críticas duras, al aparecer una nueva pareja o ante la amenaza de una ruptura.

Para él, es una situación que exige una solución rápida.

En estos casos utilizamos la formación para obtener una erección artificial inducida por medicamentos, con selección individual del medicamento y de la dosis por parte del médico.

El objetivo es permitir que la intimidad continúe, aunque la eyaculación siga siendo rápida. La duración de la erección mantenida se ajusta a las necesidades de la pareja, para proporcionar suficiente tiempo para la satisfacción de la mujer.

Según nuestras observaciones, una parte de los pacientes, ya a los tres o cuatro días de recibir la formación, puede continuar la intimidad después de la eyaculación y mejorar así la satisfacción sexual de la pareja.

Al mismo tiempo, continuamos la formación en el control de la excitación y utilizamos lidocaína local.

Aquí observamos un doble efecto.

El primero es la posibilidad de continuar el acto sexual después de una eyaculación temprana, si ambos miembros de la pareja lo desean.

El segundo es que el hombre se preocupa menos por perder la erección. Hace pausas con más tranquilidad, cambia de postura, desvía la atención y utiliza las técnicas aprendidas para retrasar la eyaculación.

Según nuestras observaciones, en este contexto también aumenta gradualmente el tiempo hasta la eyaculación.

Precisamente la combinación de la erección artificial, la aplicación local de lidocaína y el método de entrenamiento proporciona resultados satisfactorios en nuestra práctica ante estas alteraciones de muchos años de evolución.

Por último, existe una situación aparte: cuando el hombre antes podía controlar la duración del acto sexual y, después, esta se redujo de forma notable.

En estos casos evaluamos primero la función eréctil. Según nuestra experiencia, detrás de este cambio suele haber un empeoramiento de la erección.

Si se detecta una disfunción eréctil, comenzamos por tratarla. A medida que se recupera la erección, enseñamos paralelamente al paciente a controlar la excitación y aumentar el tiempo hasta la eyaculación.

Por cierto, a quienes les interese aprender a controlar la excitación sexual les recomendamos la película «No mires para abajo».

En ella se muestra muy bien cómo una joven ayuda a su pareja a aprender determinadas técnicas para prolongar la intimidad. Es una historia de ficción, pero, en nuestra opinión, ilustra de forma útil la importancia del aprendizaje, de la atención a las propias sensaciones y de la colaboración de la pareja.

Y una aclaración más: el enfoque descrito anteriormente se refería principalmente a los pacientes no circuncidados.

Hablemos por separado de los hombres a quienes se realizó la circuncisión antes de completarse su desarrollo psicosexual.

Nuestras observaciones de muchos años se formaron en Georgia y durante el trabajo en las repúblicas vecinas, también entre la población musulmana.

Según nuestra experiencia, en estos pacientes, cuando la erección estaba conservada, las quejas por eyaculación precoz eran raras. Si el hombre acudía quejándose de una eyaculación acelerada, por lo general detectábamos un deterioro de la función eréctil.

Por eso, en estos casos valoramos primero la calidad de la erección. Si detectamos una insuficiencia, comenzamos por corregirla.

En nuestra práctica, restablecer la función eréctil en estos pacientes solía acompañarse de un aumento de la duración del acto sexual y de la recuperación de la satisfacción sexual.

Esta observación determina nuestro enfoque diagnóstico: ante las quejas de un paciente circuncidado por eyaculación acelerada, prestar especial atención al estado de la erección.

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Clip 14.8

La eyaculación precoz se puede tratar. ¿Por qué no conviene posponerlo?

Algunos hombres viven con eyaculación precoz durante años y, a veces, durante décadas.

Unos consideran la eyaculación acelerada una característica fisiológica inmutable. Otros sienten vergüenza de acudir a un sexólogo o esperan que el problema desaparezca por sí solo.

Sin embargo, la insatisfacción sexual prolongada puede reducir la confianza del hombre en sus propias capacidades y generar una expectativa ansiosa de un nuevo fracaso.

La intimidad sexual empieza a percibirse como una prueba cuyo resultado genera temor de antemano. La tensión resultante puede alterar aún más el desarrollo natural de las reacciones sexuales.

El problema también puede repercutir en la relación de pareja: aparecen reproches mutuos, conflictos y distanciamiento emocional. A veces el hombre empieza a evitar la intimidad por miedo a una nueva decepción.

Así, la alteración del control eyaculatorio puede complicarse gradualmente con problemas psicológicos y de pareja.

Pero la eyaculación precoz puede tratarse, aunque requiere bastante tiempo. Por eso consideramos que el factor principal para el éxito del tratamiento es el firme deseo del paciente de curarse de este padecimiento.

No hay que resignarse durante años a un problema que puede tratarse.

En la clínica «Liga» tenemos en cuenta tanto el propio síntoma como su influencia en la vida del hombre y en la relación de pareja.